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El amor es mi última oportunidad

Extractos de una conferencia de Yogui Bhajan, 28 de marzo 1994

Esta noche estamos hablando el tema más importante, y este es el de “El amor es mi última oportunidad.” Es por esta razón que el karma humano recibió el cuerpo. El karma humano no recibió el cuerpo, el entorno del cuerpo, los padres y los familiares, y la longitud y la latitud en la que se han nacido con el fin de hacerles lío a lo largo de la vida. Si ustedes le dan la lata a la vida, y de profesión se han convertido en lata, eso no es ser humano. La vida humana, cuando no tiene amor en su corazón y no tiene afecto en la cabeza, es la vida de ser una lata. Es una vida de dolor, vergüenza, insatisfacción, de duda y preguntas. No tiene integridad, ni dignidad. Con toda la riqueza del mundo, no tiene paz.

El amor es mi última oportunidad en la vida en el sentido de que tengo que amar, en primer lugar, mi propia conciencia. Tengo que amar a mi propio carácter. Tengo que amar a mis características propias. Tengo que amar a mi propia dignidad. Tengo que amar a mi propia dimensión. Hay tantas cosas que debo amar por mí mismo, antes de decir ni una palabra de “te quiero amar.”

Entiendo que cuando uno es joven, se quiere un alma gemela, o quieres un amigo o un familiar o un amante o un marido, etc.  No le da nada porque lo incompleto se relaciona con lo incompleto. Deben tratar de entender algo, la lógica simple de la cosa: un ser humano incompleto está ayudando a otro ser humano incompleto. Es decir, tengo una pierna quebrada y yo estoy tratando de ayudar a una persona que tiene un brazo quebrado. Eso no quiere decir que no estoy ayudando, y eso no significa que la otra persona no está recibiendo ayuda, pero esta clase de vida y este tipo de religión y esta clase de situación no tiene sentido.

Ahora, el amor como ustedes lo entienden es muy diferente de lo que es el amor en verdad. Hay el amor sensual, el amor sexual, amor personal, amor condicional, amor sin condiciones, etc.  En realidad, el amor es un auto-reconocimiento. Cuando me amo a mí mismo, puedo ser tan rico que pueda amar a todos. El amor “dependiente” – porque me quieres, te dependes de mí, y yo te amo, por lo que dependo de ti – como en los negocios – porque yo espero tal cosa, tú esperas otra. Eso no es amor. Eso se llama, ¿qué le dices? Suavizar el camino. Significar una cosa, y hacer algo diferente.

El amor es la palabra que más se abusa en el vocabulario humano. Porque la primera condición del amor es, cuando estás enamorado o cuando amas a alguien, no tienes ninguna pregunta que hacerse. Donde hay una pregunta, no hay amor. Cuando hay una condición, no hay amor. Donde hay una expectativa, no hay amor. Cuando hay jurisdicción, no hay amor. Donde hay un territorio, no hay amor. Lo que se puede definir y tener una dimensión no es amor.

Cuando un niño se quiere ir a asir una leña en llamas, su madre salta y lo detiene y lo aleja. Es un acto muy cruel, un acto duro. Es un acto de fuerza, pero es un acto de amor, es una protección, es el vínculo de una madre para el niño, la protección. Estas son las facultades en las que actuamos en el amor. En el amor damos honra. En el amor le brindamos gracia a la gente. En el amor apoyamos. En el amor sacrificamos. En el amor damos. En el amor elevamos. En el amor vamos a orar.

El amor y el miedo son dos fuerzas. Lo que hagan con miedo, les quitará la vida. Lo que hagan con amor, se les dará cumplimiento. Pero el amor no va a satisfacer sus emociones. Esa es la parte desafortunada. El amor no va a satisfacer sus neurosis. El amor no va a satisfacer sus egos. El amor y Dios no tienen dimensión. El ego tiene todas las dimensiones. Así que cuando están en el amor, no tienen ninguna dimensión. Cuando tienen dimensión, no están en el amor. Y esta referencia cruzada de la vida se lleva noventa y nueve coma nueve por ciento de sus vidas y se quedan totalmente en blanco en el momento de la muerte. No logró la única oportunidad, que Dios les ha dado por medio del cuerpo humano, y era el amor su última oportunidad.

Ustedes no podrían amar a alguien sin condiciones. No podrían amar a nadie como Dios: sin controles, sin territorio, sin expectativas o lo que sea. Si alguien quiere experimentar a Dios, tal persona puede hablar durante años y años sobre todo, todos los conocimientos. Ustedes pueden leer una biblioteca, un libro tras otro. Pero si toneladas de amor no se manifiestan por esa persona, y su proyección no es un amor totalmente limpio y claro, el resto es sólo cebo, y se llama un “paraíso para anzolero”. Pero este amor no es más que un “paraíso para prostituta.” Lo hacemos cebo de amor y le ponemos un anzuelo para enganchar nuestra meta. Es muy destructivo.

Aquellos que entienden la vida y el amor tienen resistencia. No se portan de una manera infantil, y no se portan apasionadamente y se enredan en alborotos y neurosis. Sus palabras son como joyas y son conscientes como el resplandor de Dios, y su fuerza es como el infinito. Estas son las personas que realmente son los amados de Dios, y disfrutan del amor como la última oportunidad de la vida. De lo contrario, el maya[1] es tan cautivador que la gente se olvida de su realidad y se olvidan tan mal, que en el último día, no pueden recordar por qué no se prepararon para el último día. Hay que preparar en la vida para mañana. No hay mañana. Cada mañana se convertirá en hoy para enfrentarles, y hoy se enfrenta siempre. Pero el día en que comienzan a prepararse para ese último día recordándose: “Cuando yo quito el planeta, ¿qué legado le voy a dejar? ¿Y qué vínculo tendré yo con el Infinito?” – entonces se son liberados.

Nunca he olvidado que Dios me ha hecho un ser humano, ni por un momento. Y nunca me equivoco que él pudo haber hecho de mí un burro. Y él me pudo haber hecho una serpiente. Y nunca me olvido de que Dios me hizo un hombre sabio. Y yo hubiera sido muy agradecido si él me había hecho un hombre insensato – entonces no tendría que esforzarme. ¿Entienden lo que quiero decir?

Así, en la sabiduría, en la igualdad, en el éxtasis de la conciencia, hay que entender que Dios les ha hecho con un propósito. Por favor, aprendan a entregar ese propósito, no sus egos. Ese es el secreto.


[1] La ilusión de la realidad de la experiencia sensorial del yo de uno y del mundo.

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